El enterramiento en el Islam


INFORME JURÍDICO ACERCA DE LA FORMA CORRECTA DEL ENTERRAMIENTO ISLÁMICO Y SUS PREPARATIVOS EMITIDO POR EL SHEIJ ABDERRAHMAN OULD EL HADJ IMÁM DE LA MEZQUITA AT-TAQWA EN GRANADA Y TRADUCIDO DEL ARABE POR ZAKARIA MAZA AL-QURTUBÍ


INTRODUCCIÓN


Damos alabanzas a Al-láh, Señor de los mundos, y pedimos paz y bendiciones para su Profeta Muhammad, así como para su familia, todos sus compañeros y fieles seguidores hasta el último Día.

El entierro de los difuntos es una práctica obligada desde que Al-láh, el Áltísimo, la estableció en la Tierra al principio de los tiempos, como menciona en el Corán: "Acaso no Hemos hecho de la Tierra lugar común tanto para vivos como para muertos".(Al-Mursalat/77:25-26). Es decir, que la Tierra acoge sobre su lomo a los vivos y en su interior a los muertos. Esta aleya nos indica la obligatoriedad del preparado e inhumación del difunto. Y dice Al-láh en otra aleya confirmando la anterior: "De la tierra os Hemos creado, a ella os devolveremos y de ella os sacaremos otra vez".(Ta-Ha/20:54).

Al principio de la creación del primer hombre sobre la tierra, cuando Caín mató a su hermano Abel y no supo qué hacer con su cuerpo, Al-láh, el Altísimo, le envió un cuervo que escarbando en la tierra le enseñó como enterrarlo, como explica en la aleya del Corán cuando dice: "Entonces, Al-láh envió un cuervo que se puso a escarbar en la tierra para hacerle ver como debía ocultar el cadaver de su hermano. Dijo: ¡Ay de mí! ¿Es que no voy a ser capaz de hacer como este cuervo y enterrar el cadaver de mi hermano? Y quedó así arrepentido". (La Mesa Servida/ 5:33).

Todo aquello que daña al vivo daña al muerto. Se transmitió de Aisha que dijo el Profeta Muhammad, sobre él la paz: 'Romper el hueso de un muerto es como romperlo de un vivo' Y por lo tanto es sagrado. De tal manera que este hadiz es la prueba irrefutable de la obligatoriedad del respeto al muerto como lo es al vivo. Ya que se supone que el muerto se duele de la misma forma que se duele el vivo.

El Profeta Muhammad, sobre él la paz, en una transmisión de Yábir, prohibió que se revocara o enluciera la tumba y que se construyera sobre ella o que se sentara alguien sobre ella.

Así mismo, se prohibe tajantemente remover la tumba mientras exista la posibilidad de que aún queden restos del muerto. Pues, como dijo Jalíl Ibn Isháq: 'La tumba es un habiz que pertenece exclusivamente al muerto, y sobre la que no se puede caminar ni remover mientras queden restos de él en ella'.

En definitiva la inviolavilidad de la tumba se mantendrá en pie total y completamente y no se permitirá que se remueva su tierra ni se podrá enterrar a otro con él ni se podrá descubrir, excepto que la tumba se halla en un lugar arrebatado por la fuerza o en una propiedad privada o que una riada se lleve las tumbas y en esos casos si se permite trasladarlas a un lugar seguro o de interés general, como hizo Muwawia, Al-láh esté complacido de él y según el relato de Málik en el Muwatta:

Se transmitió de Abderrahmán Ibn Abdellah que le llegó la noticia de que Amrin Ibn Al-Yamuh y Abdullah Ibn Amrin que eran de los auxiliares de Medina Al-Munawara y estaban enterrados juntos en una misma tumba en un lugar dónde se los llevó la riada, siendo ambos mártires el día de la batalla de Uhud, fueron trasladados a otro lugar; al descubrirlos vieron que no había cambiado su aspecto, como si hubieran muerto el día de antes. Uno de ellos que había sido herido, puso su mano sobre su herida y al morir fue enterrado en esa posición y así fue encontrado; se le separó la mano de la herida y al soltarla volvió donde estaba, habiendo transcurrido desde el día de Uhud hasta el día que fueron descubiertos cuarenta y seis años.

Los que se encargaron de trasladar los muertos fueron los Sahaba y sus hijos. Ese hecho constituye la prueba de que se permite remover las tumbas de los muertos, en caso de necesidad imperiosa, para su posterior traslado a otro lugar. Ya que por el contrario si no hay necesidad no se permite.

Se dijo en un relato a propósito de lo mencionado en el párrafo anterior: Cuando Muwawia quiso arreglar la fuente de Uhud, hizo un llamamiento en Medina diciendo: El que tenga algun muerto que acuda a su tumba. Yabir dijo: Acudimos y sacamos a nuestros mártires y vimos que estaban frescos y flexibles, al remover una de las tumbas le rozó la pala en un dedo de uno de ellos y empezó a sangrar. Dijo Abu Saíd Al-Judrí: Jamás negaremos nada después de esto. Dijo Abu Umar que el hombre al que le sangraba el dedo era Hamza. De aquí se desprende que todos aquellos que se encarguen de los asuntos de los muertos, deberá tratarlos con suavidad y absoluto respeto, y que tenga en cuenta que él va a llegar a donde han llegado ellos, sin duda alguna. Dijo Al-lah, el Altísimo: "Toda alma probará la muerte"; y dijo: "Toda cosa es perecedera, excepto su faz". Y a los compasivos Al-lah les tendrá compasión, mientras que el que no tiene compasión con la gente, Al-lah no la tendrá con él. Y en el hadiz: ¡Compadeceos de los que hay sobre la tierra que se compadecerá de vosotros quien hay en el cielo!

Según relató Abu Daud en un hadiz del Profeta, la paz sea con él, se recomienda apresurarse a hacer todos los preparativos para el enterramiento del difunto una vez que se tiene la certeza de que se ha producido su fallecimiento, como su lavado, envolverlo en su sudario y enterrarlo.

SHAHADA (LA ILAHA IL-LA AL-LAH- No hay dios sino Al-láh)


Se recomienda cuando la persona está agonizando orientarlo hacia la quibla y pronunciar la shahada delante de él a fin de que la oiga y pueda pronunciarla para que sea lo último que diga antes de morir. Y no se le dice: ¡Di! Al morir se le cerrarán sus ojos y se cubrirá con una tela.

LAVADO DEL DIFUNTO


ِA continuación se le lavará de la misma forma que uno se lava cuando se tiene que dar el "gusul" por impureza ritual. Se hará con agua y jabón o gel en un número impar de veces, una vez que se le ha desnudado, exceptuando sus partes íntimas que se cubrirán con una tela. Después se taparán sus orificios naturales con algodón: ojos, oídos, nariz, boca y ano.

Por último y antes de envolverlo en su sudario es preferible impregnar las siete partes del cuerpo de la postración con alcanfor. Es decir, su frente, manos, rodillas y los dedos de los pies.

SUDARIO


En cuanto al sudario se emplearán cinco piezas para el hombre: Una pieza para la parte superior del cuerpo, otra para la inferior, otra para hacerle el turbante, y dos piezas para envolverlo completamente; y para la mujer serán siete piezas: Una para su parte superior, otra para la inferior, otra para ponerle el pañuelo en la cabeza y con el rostro descubierto, y cuatro piezas para envolverla completamente. Y a ambos se les pondrá perfume entre las telas de sus sudarios, como almizcle, ud, azahar, etc.

SALAT DEL DIFUNTO


Sus pilares constan de intención en primer lugar seguida de cuatro takbirát (Al-lahu Akbar), y entre cada uno de ellos se invocará a Al-lah: Después del primero se dirá el Fátiha; tras el segundo se dirá el salat al Profeta, sobre él la paz; tras el tercero se pedirá a Al-lah la misericordia y el perdón para el difunto; y después del último se pedirá para los vivos y se dará el salam levemente.

LA TUMBA


La tumba o sepultura tendrá dos partes una que es la abertura más ancha seguida de otra más estrecha donde se deposita el cuerpo sobre su costado derecho en dirección hacia la quibla y después se cubre con rasillones de cerámica a fin de que quede una cámara de aire y la tierra no le toque directamente al difunto. La tumba se hará a una profundidad suficiente para que no salgan los olores y esté protegido de los animales carnívoros. Por último, se rellenará la tumba con la tierra hasta completarla totalmente y sin adornarla de ninguna manera.


En Granada a 10 de marzo de 2003